Peña Ubiña, con sus 2.417 m. del altitud, es la cumbre más emblemática de la montaña leonesa (y asturiana) dentro de la Cordillera Cantábrica.

Su ascensión está muy concurrida en todas las épocas del año, pero es en invierno donde más juego da, siendo el epicentro del alpinismo norteño por excelencia.

Accesible y ascendida prácticamente por todas sus caras, son la Norte (con la Norte Clásica y la Arrieta Pomeda, entre otras) y la Noroeste (con infinidad de vías, entre las que destaca el Corredor de la Aguja y Elixir de la Suerte) en las que más se concentra el groso de las rutas. Pero eso no quiere decir que en el resto no existan…

Citando a “El maquis”:

La cara Sur de Peña Ubiña es la primera en la que la nieve se transforma o se echa a perder. Con muchas horas de insolación al día, pillar en condiciones las vías invernales de esta cara es cuestión de suerte o de cogerlas a principio de temporada. Sin embargo, algunas rutas son lo bastante interesantes como para merecer la pena probarlas. Entre ellas está el Corredor del Pilar. Recorre el evidente Pilar Sur, saliendo a la derecha del gran gendarme que destaca en la lejanía con rumbo directo hacia arriba, torciendo a la derecha en los metros finales tras superar algunos resaltes en roca. Arriba, en el Pilar Sur, no se acaban las dificultades, debiendo hacer un destrepe sobre la cara norte delicado, para salir al final de la vía del Corredor de la Aguja y ganar la cresta cimera.

Punto de inicio

Peña Ubiña no necesita apenas presentación. La gran montaña compartida por leoneses y asturianos puede ser ascendida desde sus dos vertientes: desde Asturias por la cara norte, desde Tuiza, y desde León para el resto de ascensiones que se encuentran en todas las caras, desde el pueblo de Torrebarrio.

Para acceder a la cara Sur/Suroeste deberemos llegar hasta el nombrado Torrebarrio, en la zona de Babia. Desde León se puede llegar dirigiéndonos hasta La Magdalena, y una vez ahí elegir si queremos ir por la autopista (unos 3,5 €) y que nos deje directamente en Babia, o ir por la carretera comarca, bordeando el Pantano de Luna.

Aproximación

No es nada nuevo: la aproximación para cualquier ascensión a Peña Ubiña es un martirio.

Con llegada a las 7:30 de la mañana, aparcamos el coche dentro de Torrebarrio, en la plaza interior, y David Puente, David Rojo “Keijan” y un servidor, nos calzamos las botas, repartimos material, y con frontal encendido, comenzamos el largo y tedioso ascenso hasta el pie de vía.

La aproximación parte desde la misma plaza, en dirección Este, tomando la pista forestal de la izquierda antes de llegar a la iglesia (que se encuentra en un remonte alto). A partir de aquí, hay que armarse de paciencia y con piernas fuertes y constancia, progresar a través de toda la pista en dirección a los Llanos del Fontán, salvando en varios tramos desniveles bastante acusados. Depende como venga la temporada y en que mes se haga, esta pista puede estar seca o petada de nieve, que por vuestro bien, más vale madrugar mucho y pillarla con nieve dura, porque como este blanda hay dos opciones: raquetas de nieve o esquís, o querer morirte.

Ya casi llegando a la base de la pared Sur, a la altura de la Cresta Oeste, después de varias curvas algo cerradas, nos desviamos hacia la derecha en dirección a nuestro objetivo (suele haber bastante huella, ya que comparte camino con la subida “normal”). Continuamos unos cien metros por la senda marcada y a la altura de unas rocas en un plano, nos empezamos ya a calzar los crampones, nos ponemos el arnés, casco, guardamos bastones y sacamos piolets, para comenzar a remontar la gran e interminable pala de nieve que nos separa del inicio del corredor.

Haciendo bastantes zetas y empezando a notar calor ya en las piernas, ascendemos por la larga pendiente (con cuidado…), terminando con la subida a huevo de frente, para ir calentando ya un poco los gemelos, hasta por fin conseguir llegar a las primeras rocas que nos colocan en la canal inicial.

El tiempo estimado, dependiendo del ritmo y condiciones, suele estar en torno a la hora y media.

Peña Ubiña: Corredor del Pilar (III/2+, 350 m)

Ya metido en el berenjenal, comenzamos la canal que nos permite ir entrando en faena de forma paulatina, por una pendiente de unos 35º o 40º, la cual nos deposita en el primer resalte que, dependiendo de las condiciones de formación, puede ser un III- o nada. Nosotros lo realizamos en febrero del 2018, después de una gran nevadona de unos 4 metros acumulados, y no nos entremos apenas de la existencia de ninguno de los resaltes de la vía. Por si acaso, en la pared de la izquierda hay un clavo para asegurarse.

Siguiendo entre paredes, la pendiente de unos 45º nos lleva al segundo resalte, bastante parecido al primero (III), y desde el cual nos permite ver como la vía toma una amplitud considerable y va suavizando la pendiente. Tras unos metros y volviendo a retomar algo mas de pendiente (50º), nos encontramos con el último y más divertido de los restantes (III+), que si no esta bien tapizado de hielo se hace algo más difícil. Hay dos clavos en la pared izquierda para superarlo eliminando un poco el factor miedo, y tras pasarlo veremos una reunión en el mismo lado.

Tras esto, la vía va tomando una dirección Noroeste, hacia la derecha, a través de una rampa de unos 55º o 60º, que nos deposita directamente en el Pilar Sur, lo más alto de esta cara de la montaña.

En este punto, la cosa se puede complicar mucho, o solo un poco, debiendo de escoger entre dos opciones. La primera en teoría es remontar una pequeña pared de roca, de 2 metros aproximadamente, que cresteando unos pocos metros, deberemos después destrepar o rapelar (debería de haber algún clavo para ello). Keijan trepó hasta lo alto como bien pudo (fue el único momento en el que utilizamos la cuerda o los friends para asegurar, ya que hacia abajo hay una caída al vacío por la cara Sur de unos cuantos cientos de metros…) y no vio nada claro el destrepe último, por lo que decidimos elegir la segunda opción: destrepar por la Cara Noroeste.

Tras la salida de la vía a la última loma, deberemos destrepar sobre la vertiente norte y hacer una travesía hasta llegar a el collado que da fin al mítico Corredor de la Aguja. Aquí, el primero hizo la travesía en integral, asegurado desde arriba, pero sin colocar seguros intermedios ya que no hay sitio, los demás fuimos en ensamble asegurados desde el propio collado final. Una caída o resbalón aquí no te mata ni caes al vacío, pero con la comba de cuerda que se lleva, el susto te lo llevas… así  que mucho cuidado, y si no está bien helada y formada esta cara para hacer la travesía, es mejor bajar por el corredor de nuevo o rapelarlo.

Ya en el collado, se remonta la ladera de la cara Oeste sin problemas hasta llegar a la larga cresta (unos 20 min.) que nos lleva a la cima.

La vuelta desde la cumbre la realizamos volviendo sobre nuestros pasos por la arista cimera hasta llegar al Canalón Sur, inconfundible, ya que es una evidente loma con una pendiente de unos 40º, muy ancha y que seguramente habrá huella hecha tanto de bajadas como de subidas. En una media hora o así nos devuelve a nuestro punto de inicio de actividad de hoy, lugar donde nos descalzamos los crampones y guardamos el extra, y comenzamos de nuevo la vuelta por la dichosa pista forestal que se hará interminable después de todas las horas y pateadas que ya llevamos encima.

Una nota importante sobre el Canalón Sur: mucho cuidado a las condiciones, ya que cuando haya nevado los días anteriores y exista nieve polvo y fresca, es muy propenso a purgar con aludes que nos puede pillar en el medio… Al mínimo indicio de no estar seguros de las condiciones, lo mejor es bajar por la ruta “normal”, por la cresta Sureste.

 

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