El K2 leonés. Así es como se conoce a esta emblemática cumbre que posee seguramente una de las mejores vistas de la Montaña Leonesa.

El Cueto Ancino (1.733 m), o Huevo de Nocedo, aflora desde el valle del río Curueño (Valdelugueros, León), presidiendo todas las Hoces de Valdeteja, junto a la Peña La Verde, que se encuentra justo enfrente.

Para ver el detalle y explicación de valoración MIDE, puedes acceder aquí.

Aunque es ascendido por todas sus caras, es la norte la más accesible y vistosa, dejando la sur/oeste relegada a unas pronunciadas pendientes de pedregales que exige un buen rendimiento sobre el terreno. Hubo una época en la que, cuando las nevadas eran de verdad, se ascendía en alpinismo por estas caras a modo de corredores.

Para descargar el track para tu dispositivo GPS y ver el perfil completo de altitud, puedes hacerlo en Wikiloc.

Punto de inicio

El punto de salida se encuentra en Las Majadas del Caserío (a unos 1.120 m.). Para llegar hasta ahí, deberemos de dirigirnos por la carretera que comienza en localidad de La Vecilla del Curueño, dirección norte.

Por ella vamos encontrando varios de los sitios más concurridos de León, como pueden ser el pueblo de Montuerto (por su “playa” en el río), la Cascada de Nocedo y las propias Hoces de Valdeteja.

A mitad de las mismas Hoces, una carretera sobre un puente cruza el río y nos deposita en las Majadas del Caserío. Ahí es donde deberemos de dejar el coche.

 

Descripción de la ruta

Desde las pequeñas casas donde hemos dejado el coche podemos ver toda la cara norte del Cueto Ancino, que emerge en forma piramidal del gran hayedo que se encuentra en su base.

La pista forestal parte de ahí mismo y nos encara en dirección este hasta que llega a su final, unos prados de pasto presididos por una fuente para el ganado, desde donde tendremos que continuar la ascensión por pequeños caminos y sendas marcadas.

Tomando dirección norte nos vamos adentrando en el bosque el cual nos depositará en el mismo cordal del monte, sin llegar hasta el Collado del Fito.

Continuando con cuidado siguiendo los hitos que hay, tomamos ya dirección sureste, teniendo de frente nuestro la Peña La Verde y la carretera y valle de las Hoces de Valdeteja. Mirando abajo a la derecha nuestra, veremos todo el hayedo y seguramente nuestro coche.
Esta zona exige mucha atención, saber leer el terreno y tener confianza en sí mismo, ya que los hitos y marcas de sendas escasean y las rocas emergen teniendo que realizar varias trepadas fáciles (II o III+ a lo sumo), pero que deberemos de utilizar ya las manos para ascender.

El primer tramo de roca se trepa y después se vuelve a destrepar al final de forma fácil, y nos deposita en una media ladera que tiene una senda con buena marca.

En el siguiente tramo rocoso, tras una pequeña trepada nos tenemos que dirigir por el lado izquierdo (sur), en un paso lateral bastante expuesto, en el que la dificultad técnica no es excesiva, pero donde la confianza tiene que ser clave, ya que un error aquí y la caída es muy fuerte… (toda la cara sur).

Después de este subidón de pulsaciones, llegamos a un colladito en donde nos encontramos la canal de bajada que luego tomaremos (y también otra posible opción de subida desde el hayedo, cruzando el Arroyo del Fito dirección norte, más corta y directa, pero más exigente en cuanto a condición física, no técnica).

En este punto es donde deberemos de realizar la mayor trepada de todas, pero con muy buenos agarres y grietas, y todo son repisas donde poner los pies.

Llegando ya hacía arriba, podemos ver desde aquí la zona sureste del valle del Curueño, como el Pico Prado Llano, Peña Valdorria y Peña Galicia.

Tras superar dos canales verticales pero casi con peldaños tipo escalera (aunque hay que utilizar las manos igualmente), llegamos por fin a lo alto de nuestra particular pirámide, en donde ganamos los últimos metros a través de un sendero poco evidente que nos deposita directamente en la cima del Cueto Ancino, a 1.733 metros de altitud sobre el nivel del mar, en donde nos encontraremos la clásica cruz con su buzón de cumbre y las banderas de plegarias y oración propias del Himalaya (estamos en el K2 de León, hay que recordarlo).

Banderas de oración del Himalaya

Las banderas de plegarias u oración propias de las cumbres himalayísticas se componen de cinco colores distintos, que representan los cinco elementos del budismo. Así, el azul representa el cielo; el blanco, el agua; el rojo, el fuego; el verde, el aire; y el amarillo, la tierra.

En cada una de ellas, se encuentra simbolizado el ‘caballo de viento’ cargado con las tres joyas del budismo: una por Buda, otra por el Dharma (enseñanzas budistas) y otra por el Sangha (la comunidad budista). Alrededor de este caballo, se graban unos mantras dedicados a cada deidad.

Descenso

La vuelta la realizamos por a vía “normal” hasta la canal que antes mencionamos.

Después de destrepar las dos canales mencionadas (mucho cuidado aquí…) y rodear varios bloques de roca, comenzamos a descender por el canchal de piedras hasta que nos adentramos de nuevo en el hayedo.

La senda se va intuyendo dirección norte y va perdiendo altura hasta llegar a la senda de ascenso, por la cual ya sin pérdida, cruzaremos el arroyo y llegaremos de nuevo al punto de salida, Las Majadas del Caserío.

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